jueves, 22 de febrero de 2018

Pensemos por nosotros mismos...

Sabéis cuál considero yo que sería el ideal de salud de una comunidad? —y digo comunidad pero con potenciales extrapolaciones a toda la población mundial—, que cada persona supiera hacerlo por sí mismo. Que cada uno ejerciese su responsabilidad de autocuidado. Que ya desde primaria se enseñase en los colegios a entrenar, a cocinar, a relacionarse con la naturaleza, a nutrirse..., a no solo medir nuestra capacidad intelectual, sino a saber usarla para la vida.

Si, lo sé, desaparecerían muchos trabajos, de qué viviríamos si todo el mundo supiese lo que tiene que hacer? Bueno, no tengo la respuesta, sin embargo, vemos a un número elevado de Médicos, Fisioterapeutas, Nutricionistas, Preparadores Físicos, y demás profesionales de la Salud, que no predican con el ejemplo, que jamás practicaron ni sintieron lo que venden: hacer ejercicio, comer saludable; o que llevan poco tiempo, y ya pretenden darle lecciones a los demás. Cada uno dice que lo suyo es mejor, “la mejor formación”, dicen, “este es el mejor método”, “lo antiguo ya no vale”, no se dan cuenta de que eso no significa nada, de que la realidad es otra, de que otros anteriores a nosotros ya alcanzaron a ir más allá en su visión de la realidad, en su reflexión profunda, mucho más de lo que ahora hacemos —cómo vamos a reflexionar si nos estamos explotando a nosotros mismos; si para reflexionar hace falta tiempo?—. Nos podemos remontar a los epicúreos griegos, a los estoicos…, a filósofos como Platón hace más de dos mil años. Todos los errores y aciertos del pasado nos han hecho estar donde estamos, nos apoyamos en eso para seguir avanzando, no lo olvidemos, no lo denostemos. No nos creamos sabedores de la verdad, no tratemos a los demás como inferiores. No le digamos a nadie lo que tiene que hacer, no de manera imperativa.

Me cansa tanto paternalismo arrogante; me cansa tanto marketing del miedo; siento vergüenza, propia y ajena, por el nivel de estulticia que estamos alcanzando. Como diría Escohotado, “un poquito de coraje, honremosnos a nosotros mismos”. Que cada uno sea dueño de sus propias decisiones. Siempre y cuando no afecte a los demás, que cada cual haga lo que le venga en gana. Eso sí, cuidando su salud, respetando ciertos límites, pues no es solo la salud propia, vivimos en comunidad, compartimos ciertos servicios por los que, en mayor o menor medida, pagamos todos, no abusemos de ello.

Como profesionales, solo podemos informar a los demás de que hay mejores maneras de hacer las cosas. De que hay ciencias incipientes, como las del ejercicio físico y la salud —la ciencia del entrenamiento—, que pueden ayudar, sobremanera, a mejorar la salud y la calidad de vida. Sirvamos como ejemplo a nuestro entorno familiar, de amigos y de vecinos, pero no impongamos nada.

Ejerzamos la valentía de hacernos autónomos colaborativos, solidarios, y contagiárselo a los demás. Está en nuestras manos educar en la libertad o en la docilidad, en la inteligencia o en la torpeza, en el razonamiento o en la doctrina. Pensemos por nosotros mismos.


sábado, 17 de febrero de 2018

Suelo Pélvico

Llevo algo más de dos semanas revisando la literatura científica al respecto de la disfunción del suelo pélvico o perineal, por motivo del entrenamiento personal que voy a llevar a cabo con una chica que tiene un Prolapso de Órganos Pélvicos, entre otras alteraciones.

Después de analizar más de treinta estudios científicos y de textos afines de profesionales como Kari Bø, Lene Haakstad, Jenny Burrell, Liliana Stüpp, Rolf H. Hagen, Kathryn L Burgio, Doreen McClurg, Siv Mørkved, Ingeborg Hoff Brækken, Katy Bowman, Marcel Caufried, Bernadette de Gasquet, Paul Hodges, Blandine Calais Germain, Antonio Meldaña Sánchez, J. M. Pena Outeitiño, Lidia Romero Gallardo, Laura Rojas, Sandra Ledo, Saúl Martín-Rodríguez e Ibai López, entre otros, puedo concluir lo siguiente:

Cuando existe una alteración de la funcionalidad de la musculatura del suelo pélvico, suele haber diversas causas: de tipo hormonales, obstétricas, traumatológicas, quirúrgicas, etc.

A nivel de ejercicio, está bien documentado en la literatura científica que los ejercicios de “Kegel” o de contracción voluntaria de la musculatura del suelo pélvico o perineal, deben ser la primera línea de actuación para los prolapsos de órganos pélvicos, siendo mucho más efectivos si hay una instrucción y supervisión adecuadas. Pero estos ejercicios no son la única y definitiva forma de tratamiento, no llegando a ser suficientes para dar solución a dichas disfunciones.

Se torna necesario ir estimulando los distintos grupos musculares, atendiendo a la tonificación y funcionalidad de la musculatura glútea y pelvitrocantérea, a los cuádriceps e isquiosurales, así como a toda la faja lumbo-abdomino-pélvica, erectores espinales, paravertebrales, musculatura dorsal y periescapular, sin olvidarnos de la musculatura pectoral, deltoidea y braquial, entre otros. Pues todos los músculos, fascias, ligamentos y nervios trabajan en sinergia, formando parte de una cadena biomecánica y con respuestas fisiológicas al movimiento.

En un primer momento, bajo prescripción facultativa y supervisión de personal sanitario, se debería proceder a un análisis electromiográfico para comprobar la actividad neuromuscular del periné y, dependiendo de la valoración, incluir la aplicación de electroestimulación perineal. Además, existen ciertos dispositivos que, bien usados, pueden ayudar a mejorar de las disfunciones por incontiencia, prolapso o disfunción sexual. Por ejemplo: bolas chinas, conos vaginales, pesarios, etc. Aquí, se debería realizar un trabajo específico, mediante una progresión lógica que, en la medida de lo posible, ayude a recuperar el tono y funcionalidad de la musculatura y tejidos perineales.

En una segunda fase, se trabajará con ejercicios muy analíticos, de coordinación y control motor, realizados en posiciones de baja carga, con el objetivo de inducir adaptaciones neurofisiológicas, especialmente mediante la facilitación selectiva en la activación de la musculatura profunda. 
Aquí sería interesante incluir ejercicios que faciliten la hipopresión o hipocompresión perineal, en diferentes planos, incluso en declinados, donde se pueda estar a favor de la gravedad.
Lograr una adecuada capacidad de disociación y control lumbo-pélvico, así como una óptima lordosis fisiológica o zona neutra en cualquiera de las posiciones de carga y planos del movimiento, serán objetivos prioritarios.

Seguidamente, en incluso de manera paralela a la anterior, el trabajo irá orientado a seguir mejorando la fuerza y resistencia, así como la coordinación intra e intermuscular de la musculatura asociada, continuando, en tiempo y forma, con tareas más complejas e intensas, siendo capaz de mantener una tensión adecuada y una respiración afín, mientras se realizan los ejercicios propuestos y las tareas de la vida diaria. El objetivo final será progresar hacia sesiones de entrenamiento globales, mejorando la condición física general.

Este protocolo lo seguiremos siempre y cuando se realicen los ejercicios con facilidad y sin dolor. Este bloque de trabajo se hará todos los días como parte del calentamiento.

Se aconseja aprender a escuchar al cuerpo. Nadie mejor que uno mismo sabrá identificar cuando un ejercicio o actividad puede ser agravante y cuales alivian los síntomas del prolapso.

Sería recomendable que el trabajo que se haga en el gimnasio vaya coordinado con el de fisioterapia y/o con el de la matrona, en su caso.



BIBLIOGRAFÍA: 



- Postural and respiratory functions of the pelvic floor muscles. 

Hodges PW, et al. Neurourol Urodyn. 2007 

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/nau.20232/abstract;jsessionid=DCCF0A68CB9CC899C1CD0EBEB01D743A.f03t01 


- Can hypopressive exercises provide additional benefits to pelvic floor muscle training in women with pelvic organ prolapse? 

Resende AP, et al. Neurourol Urodyn. 2012 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22038880 


- Effects of Diaphragmatic Breathing Patterns on Balance: A Preliminary Clinical Trial. 

Stephens RJ, J Manipulative Physiol Ther. 2017 

http://www.jmptonline.org/article/S0161-4754(16)30166-X/fulltext 


- The efficacy of pelvic floor muscle training for pelvic organ prolapse: a systematic review and meta-analysis. 

Li C, et al. Int Urogynecol J. 2016 

https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00192-015-2846-y 


- Quantification of lumbar stability by using 2 different abdominal activation strategies. 

Grenier SG, et al. Arch Phys Med Rehabil. 2007. 

http://www.archives-pmr.org/article/S0003-9993(06)01422-5/fulltext 


- Pelvic floor muscle training for secondary prevention of pelvic organ prolapse (PREVPROL): a multicentre randomised controlled trial. 

Hagen S, et al. Lancet. 2017 

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(16)32109-2/fulltext 


- Motor control exercises of the lumbar-pelvic region improve respiratory function in obese men. A pilot study. 

Bezzoli E, et al. Disabil Rehabil. 2018 

http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/09638288.2016.1244292 


- Physical activity and the pelvic floor disorders. 

Nygaard IE, Shaw JM. Am J Obstet Gynecol. 2016 

http://www.ajog.org/article/S0002-9378(15)01015-7/fulltext 


- Is abdominal hypopressive technique effective in the prevention and treatment of pelvic floor dysfunction? Marketing or evidence from high-quality clinical trials? 

Saúl Martín-Rodríguez, Kari Bø. Br J Sports Med. 2017 

http://bjsm.bmj.com/content/early/2017/09/04/bjsports-2017-098046 


- Pelvic floor muscle training in treatment of female stress urinary incontinence, pelvic organ prolapse and sexual dysfunction. 

Bø K. World J Urol. 2012 

https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00345-011-0779-8 


- Can pelvic floor muscle training prevent and treat pelvic organ prolapse? 

Bø K. Acta Obstet Gynecol Scand. 2006 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16553172 


- A comparison between stabilization exercises and pelvic floor muscle training in women with pelvic organ prolapse. 

Özengin N, et al. Turk J Obstet Gynecol. 2015 

http://cms.galenos.com.tr/Uploads/Article_10261/11-17.pdf 


- Pelvic floor muscle training as an adjunct to prolapse surgery: a randomised feasibility study 

McClurg D, et al. Int Urogynecol J. 2014. 

https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00192-013-2301-x 


- Can pelvic floor muscle training reverse pelvic organ prolapse and reduce prolapse symptoms? An assessor-blinded, randomized, controlled trial 

Brækken IH, et al. Am J Obstet Gynecol 2010 

http://www.ajog.org/article/S0002-9378(10)00250-4/abstract 


- Pelvic floor muscle training for treatment of pelvic organ prolapse: an assessor-blinded randomized controlled trial. 

Stüpp L, et al. Int Urogynecol J. 2011 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21484362 


- Pelvic floor muscle training for pelvic organ prolapse 

Kathryn L Burgio. The Lancet. 2013 

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(13)62372-7/fulltext 


- Progressive resistance exercise in the functional restoration of the perineal muscles. 

Kegel AH. Am J Obstet Gynecol. 1948 

http://www.ajog.org/article/0002-9378(48)90266-X/pdf



- The Musculo-Elastic Theory of anorectal function and dysfunction.

Petros PE, Swash M. Pelviperineology, 2008.

http://www.pelviperineology.org/ano_rectal_function/musculo_elastic_theory_of_anorectal_function_in_female.html

- Defining Success After Surgery for Pelvic Organ Prolapse.

Barber MD, et al. Obstet Gynecol. 2009

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2904469/



- Long-term Outcomes Following Abdominal Sacrocolpopexy for Pelvic Organ Prolapse.

Nygaard I, et al., JAMA. 2013

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3747840/



- Mallas transvaginales en la reparación del prolapso de órganos pélvicos.

Paz Valiñas L, Macía Cortiñas M, López-García M. Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías y Prestaciones del SNS. Axencia de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias de Galicia; 2014.

https://www.sergas.es/gal/Publicaciones/Docs/avalia-t/PDF-2334-ga.pdf



- The Immediate Effects on Inter-rectus Distance of Abdominal Crunch and Drawing-in Exercises During Pregnancy and the Postpartum Period.

Mota P, et al., J Orthop Sports Phys Ther. 2015

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26304639


- 2014 consensus statement on improving pelvic floor muscle training adherence: International Continence Society 2011 State-of-the-Science Seminar.

Dumoulin C, et al. Neurourol Urodyn. 2015

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25998603



- Individualised pelvic floor muscle training in women with pelvic organ prolapse (POPPY): a multicentre randomised controlled trial. 

Hagen S. The Lancet. 2014 

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(13)61977-7/fulltext 


- Postpartum pelvic floor muscle training and pelvic organ prolapse--a randomized trial of primiparous women. 

Bø K. Am J Obstet Gynecol. 2015 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24983687 


- Tratamiento de la disfunción del suelo pélvico. 

Pena Outeiriño J.M., y col. Actas Urol Esp. 2007 

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0210-48062007000700004 


- Pelvic Floor Muscle Training in Prevention and Treatment of Pelvic Organ Prolapse. 

Kari Bø and Ingeborg Hoff Bræken 

https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-88-470-1542-5_73 


- Exercise and pregnancy in recreational and elite athletes: 2016/17 evidence summary from the IOC expert group meeting, Lausanne. Part 4—Recommendations for future research 

Kari Bø et al. Br J Sports Med. 2016/17 

http://bjsm.bmj.com/content/early/2017/09/25/bjsports-2017-098387 


- Efficacy of hypopressive abdominal gymnastics in rehabilitating the pelvic floor of women: A systematic review. 

Ruiz de Viñaspre Hernández R. Actas Urol Esp. 2017. 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/29248338/?i=3&from=hypopressive 


- Exercise programs for the pelvic floor – evidence for an optimal program? 

Kari Bø. ICS Barcelona PT-Roundtable, 2013 

Kari_Bo__State_of_the_Art_Exercise_programmes_for_the_pelvic_floor._Is_there_evidence_for_an_optimal_program..pdf 


- From pelvic floor muscle training to functional training in women with urinary incontinence; bottom line solution for adherence? 

ICS-Tokyo, 2016 

https://www.ics.org/Workshops/HandoutFiles/000637.pdf


miércoles, 7 de febrero de 2018

La Fascia

Huesos, músculos, ligamentos, nervios, vasos sanguíneos, órganos, glándulas, fascias..., todos forman un todo: EL CUERPO, yendo mucho más allá en la idiosincrasia del SER.

En el caso de la fascia, podemos definirla como un órgano sensorial donde el estrés y la falta de movimiento tienen un efecto directo: una madeja de fibroblastos produciendo colágeno y ácido hialurónico que ayuda a la reabsorción de agua y mejora de la capacidad de lubricación y deslizamiento de la misma; interrelacionándose vasos sanguíneos y nervios por los que circulan impulsos nerviosos eferentes y aferentes. Una red biotenségrica donde se producen efectos mecánicos de transmisión y mecanotransducción.

Merece mucho la pena adentrarse en el conocimiento de las capas más profundas de lo visible, llegando a lo que no percibimos a simple vista —a nivel microscópico—, pero que aporta una explicación plausible a muchas de las dolencias crónicas. Es necesario que profundicemos mucho más en el significado y funcionamiento del tejido fascial, sus orígenes embriológicos, su relación con el movimiento, con los sistemas nervioso, endocrino, inmune…; aplicando el paradigma de biotensegridad a la cinestésica humana. Esto nos ayudará a ver las cosas con una mayor perspectiva y, desde ahí, ir introduciendo ciertas dinámicas en los entrenamientos que, junto a la escucha activa y empatía, a la educación en neurociencia del dolor y el enfoque biopsicosocial, y al control de las cargas progresivas de ejercicio —ENTRENAMIENTO— están dando muy buenos resultados.

Quizás, al principio, sea un poco complicado entender que nuestro cuerpo es un continuum, puesto que venimos de estudiar de manera esquemática un modelo mecanicista de la organización de las partes del organismo. Pero la expansión miofascial rompe con esa visión reduccionista y nos transporta a la comprensión de unidad —el organismo como un todo—, donde, por supuesto, anatomía y función son indivisibles. La sencilla complejidad de la ininterrumpida conexión corporal, donde alteraciones o lesiones en una parte del cuerpo, pueden afectar a zonas mucho más distales de la dañada. Resulta de una preocupante desorientación el tratar única y exclusivamente la zona del dolor, muchas veces es lo último que hay que tocar. Lo que sí hay que hacer es reorganizar patrones de movimiento, reeducar en higiene postural, respirar, relajarse…

Cualquier tipo de rehabilitación por parte del fisioterapeuta, cualquier readaptación que se lleve a cabo en un gimnasio, cualquier programa de ejercicio que diseñe un preparador físico, deberán ir impregnadas del enfoque biopsicosocial. No se entiende de otra manera, y hay que aplicarla de facto. Hay que educar en el NO DOLOR, desde el conocimiento, desde la sensibilidad y el respeto, pero con contundencia; escuchando, empatizando, pero con determinación.

El movimiento es esencial, y las alternativas, a veces complementarias, como el masaje y la acupuntura, son opcionales. El propio movimiento introduce mucha más dinámica en el tejido, ayudando a mejorar la actividad enzimática, por ejemplo. Puedes usar movimientos segmentales o movimientos globales; mono o multiarticulares; simples o complejos; y combinarlos todos entre sí. Pero MUÉVETE, y presta atención —atención cinestésica consciente—, y continuidad, perseverancia. Y así como la música es sonido y silencio: DESCANSA.

Puede pasar hasta un año para regenerar el tejido por completo. La clave está en la dosis correcta y en las adaptaciones que se irán produciendo.

Para qué entrenamos? Entrenamos para la vida!

jueves, 1 de febrero de 2018

Cualquiera puede hacerlo, solo que hay que hacerlo...

Hace unos meses me propusieron presentar mi trabajo en un congreso internacional. Desde entonces le estoy dando forma a tantos y tantos datos recogidos en los entrenamientos, en las valoraciones funcionales y en las antropométricas de perfil restringido, y de perfil completo, más actualmente. Es un arduo trabajo, sin embargo facilitado por mi obsesión por medir todo lo que se pueda medir —medir algo lo hace real, tangible, y eso ayuda a mejorarlo—.

Todos los datos que se puedan manejar en una planificación son indiscutiblemente importantes. Un Entrenador Personal los registra, valora, maneja y orienta a su entrenado para obtener lo mejor de su entrenamiento. Aunque no cabe duda de que la excelencia se consigue conociendo a la persona.

Papel y lápiz, números, observación, escucha activa, anotaciones y, sobre todo, movimiento —ENTRENAMIENTO—.

Si controlamos el proceso, podremos controlar, en cierta medida, los resultados, sabiendo de la importancia del cómo se consigan esos resultados. Para mejorar solo cabe medir. Y seguir mejorando es la única opción en la vida.

Sé del desafío que supone, puesto que se necesita, primeramente, pasar una serie de filtros por parte de un jurado. También de aplicar bioestadística, y en eso no soy muy ducho, aunque me gusta y estoy aprendiendo. También se exige justificar los resultados obtenidos, y argumentar las decisiones tomadas, entre otras condiciones dispuestas en las bases. Quizás no pueda llegar a tiempo para este año, quizás no pase los filtros, quizás se me venga grande un acontecimiento de tal magnitud, pero no tengo ni prisas ni ambiciones narcisistas o egocéntricas. Uno de mis principales anhelos es que cuanta más gente conozca lo que el ejercicio físico bien pautado, progresivo y constante, junto con una adecuada alimentación, principalmente, en lo que nos ocupa en este caso, puede hacer por la salud psico-física de las personas. Mi misión es serle útil a los demás.

Sin ir más lejos, en las imágenes comparto el seguimiento (imágenes 1, 2, 3, 4, 5) de una persona, de unos 60 años, a la que entreno desde hace unos dos años (90 semanas para ser más preciso). Adjunto los protocolos de ejercicio usados (imagen 6), así como de alimentación (imagen 7).

Sus objetivos principales eran, por un lado prevenir problemas de espalda, tratar una fascitis plantar que no cesaba, y regular sus niveles de lipoproteinas en sangre. Y por otro, mejorar su composición corporal, su estética física, verse bien, que no es poco, con todo lo que ello conlleva.

Lo que ella desconocía al principio es que el trabajo de musculación, el entrenamiento de la fuerza y función neuromuscular, usando los ejercicios adecuados cuando proceda, con el adecuado estímulo del complejo neuro-músculo-esquelético, juegan un rol crítico a nivel fisiológico. Y los beneficios derivados de dicha intervención saltan a la vista, aunque a veces, nuestros ojos no sean capaz de percibirlos. Lo verdaderamente importante es lo que nos pasa por dentro.

Seguimos trabajando…










miércoles, 31 de enero de 2018

A quién queremos llegar?

Hace unos días, por motivos familiares, tuve que ir al hospital. Por deformación profesional, digo, no pude evitar fijarme en todas y en cada una de las personas que había por los pasillos y en las salas de espera. A ver, no iba con los ojos clavados en la gente, me parece de mala educación y si algo soy es respetuoso y discreto, o eso intento, pues tampoco me gustaría a viceversa. Pero sí que, por unos segundos, mi mente empezó a divagar y reflexioné acerca del sistema sanitario, de la sociedad, de mi profesión, a lo que me dedico la mayor parte del día…

Que el sistema sanitario ha fracasado es un hecho indiscutible, a todas luces. Que la sociedad está imbuida en un transhumanismo reiterante, deshumanizada, es otra aseveración que no admite refutación posible. Y, analizando la profesión de Entrenador Personal, bueno, sin ser tan corporativista, la de los gimnasios, centros de ocio deportivo, en general, veo todo el trabajo que hay por hacer, el de informar y concienciar, concienciarnos, de lo que supone hacer ejercicio físico bien hecho, en su dosis adecuada, óptima al momento en que se encuentre una persona, adaptada a los problemas o alteraciones que pueda tener o puedan aparecer. También, como nutricionistas, al tipo de alimentación y nutrición, ¿qué alimentos y macronutrientes preponderar en según qué casos?, ¿qué suplementación o complementación elegir para una situación concreta?, etc.

En mi cabeza coexisten ideas que, a veces, se dan en sentido antiparalelo, por un lado, lo primero, personas que ni siquiera saben lo que se hace dentro de un gimnasio, que ignoran los beneficios del ejercicio físico, ni tan siquiera saben qué es eso del “Ejercicio Físico”. Pacientes —clientes— de entre 50, 70 y más años, en gran parte con recursos económicos y nivel académico bajos, que “viven” en los hospitales, ambulatorios y centros médicos varios. Humanos esclavos de un sistema congestionado, presos de sus propias convicciones, sesgadas por la publicidad médico-farmacéutica y política. Seres débiles y enfermos, enfermados, por la propia dependencia a la medicación, por una alimentación inconsciente, artificial, por una falta de exposición a luz natural, por la inexistencia de una actividad física mínima que produzca los estímulos en el sistema neuro-músculo-esquelético. Por otro lado, lo segundo, a nivel técnico, programación del entrenamiento, control de la velocidad de ejecución, apps, potenciómetros, pulsómetros, plataformas vibratorias, poleas cónicas, electroestimulación global, etc. Se investiga, discutimos sobre ello, invertimos…, gastamos, lo aplicamos en nuestros centros, etc. Realmente, innovaciones tecnológicas a las que se les puede sacar mucho rendimiento, claro que sí, pero que ello no nos aleje de lo central, por favor; que no nos deshumanice! No sigamos los mismos pasos de lo que es criticable en otros ámbitos. Todo es el mismo ámbito, la salud de la población. Eso debiera ser lo único importante. Y rendimiento es salud, por supuesto. Al fin y al cabo son lo mismo.

Me sigo preguntado quien se ocupa de esas personas que pasan gran parte de su tiempo en los hospitales, en las consultas. Quién se ocupa de esa gente que va de cribado en cribado, de diagnóstico en diagnóstico, de tratamiento en tratamiento? Quién se ocupa de nuestros padres, tíos, abuelos, primos…, quién de nosotros mismos?

Se me cae el alma a los pies cada vez que tengo que ir al hospital. Por suerte, en mi caso particular, apenas hago uso de los servicios médicos del SNS (Sistema Nacional de Salud). Quiero pensar que en un porcentaje muy elevado se debe a los factores sobre los que podemos incidir en mayor o menor medida, los denominados “factores determinantes de la salud”:

  • Factores Genéticos. 
  • Hábitos y Estilo de Vida. 
  • Medio Ambiente, Entorno y Contexto. 
  • Niveles de Renta y Educación. 
  • Sistema Sanitario 

Aún no estoy muy seguro sobre qué porcentaje podemos influir en cada uno, pero de lo que sí estoy seguro es que tenemos que dejar de preocuparnos tanto por la enfermedad, y ocuparnos, de verdad, de la Salud, tanto propia, como de los demás.

domingo, 21 de enero de 2018

Simplemente, hacer camino...

Casos Entrenamiento Personal (readaptación esguinces de tobillo y algo más).

“La distancia entre el querer y el poder se acorta con la actitud, y el entrenamiento”.

Quiero hacer llegar mi trabajo, el de entrenador personal, a todo el mundo, para que se conozca qué hacemos realmente, y por qué funciona lo que hacemos en mayor medida de si la persona lo hiciese sola, o con la simple asistencia de un instructor de sala cualquiera. Y ojo, con esto no quiero decir que no haya muy buenos instructores o monitores en los gimnasios y centros deportivos, faltaría más, pero la dedicación y especialización que se puede lograr atendiendo a un número determinado de clientes con unas características concretas, solo se logran con el entrenamiento individualizado.

Aunque se diga que una imagen vale más que mil palabras, no me resisto a mi empeño de explicar de la manera más fehaciente posible cada caso de entrenamiento personal que va surgiendo o con el que llevo tiempo trabajando, puesto que cada persona es ella y sus circunstancias, y todo lo complejo que eso indica, verdad? No obstante, las palabras se quedan cortas para expresar cada caso particular, con lo que aquí otro ejemplo mostrado con pocas palabras y alguna imagen…

Esta memoria, versa sobre una persona de unos 50 años, empresario, con muchas horas de viaje en coche. Su dieta diaria la realiza, mayormente, fuera de casa; desayuno y cena en hotel, comida de mediodía en restaurante. Además, cuando tiene tiempo libre le gusta quedar con los amigos para ir de pinchos y tomarse unos vinos. Su bagaje de actividad física se reduce a largas caminatas de unas dos horas, más o menos, los fines de semana, y a algo de máquinas de cardio en los gimnasios de los hoteles, si los hubiera, estiramientos sin supervisión, y cuando puede.

Se puso en contacto conmigo, encontrándome por internet, y contrastando mi currículum por referencias de mi blog —a veces alguien lo lee—, así como en la posterior entrevista personal. Sinceramente escribo porque me relaja y me sirve para seguir mejorando, pero que alguien lea alguno de mis textos que resumen mi trabajo a nivel práctico y que ello pueda ayudar, aunque solo sea una persona, me hace sentir dichoso.

En un primer momento venía con unos problemas de esguinces recidivantes del tobillo de la pierna derecha. Cada vez que salía en sus caminatas por el monte, notaba cierta inestabilidad y solía esguinzarse con frecuencia. Pero lo que más nos empezó a preocupar era un dolor difuso de origen inespecífico en la zona de la cadera homolateral, hacia espina iliaca posterosuperior, que nos limitaba bastante para lo pretendido en el gimnasio. Le dolía al hacer sentadillas, al hacer zancadas, en la prensa inclinada, al subir escaleras, y en alguna tarea más.

Pero, sabéis qué hicimos? Sentadillas, zancadas, prensa, y similares. Sí, paradógicamente, verdad?, pues lo “lógico” sería reposo, piscina, pilates, cremas, etc.

La salvedad, es que fuimos adaptando rangos de movimiento, usando contracciones isométricas, realizando estiramientos de facilitación propioceptiva, de movilización neural, gestionando progresivamente las cargas para provocar adaptaciones pertinentes; ENTRENANDO!

Y en coordinación directa con el fisioterapeuta: hablando mucho entre nosotros, analizando las pruebas de imagen, los test realizados, dando feedback constante sobre ejercicios, rangos de movimiento, estiramientos analíticos, etc. Una o dos veces por semana estaba asistiendo a alguna sesión de fisioterapia y, de vez en cuando, también de masajes. Si bien presentaba una visible actitud cifótica con anteriorización de hombros y rotación interna, con limitación en la movilidad de este complejo articular. También reseñar la poca fuerza de MMII vista en la valoración inicial, y dolor sordo en las rodillas.

Siendo directos, lo primero que hicimos después de la valoración funcional y antropométrica, fue realizar ejercicios descalzo, sencillos, combinados con isométricos y movimientos auxotónicos del tobillo, seguidos de un trabajo de fuerza global, de cuerpo completo, con ejercicios de musculación. En la imagen 4, se puede observar que no nos complicamos demasiado en las primeras semanas. Muchas veces, y como opinión personal, la recuperación de las lesiones pasa, simplemente, por hacer cosas sencillas; por ayudar al organismo a que haga su trabajo mientras nosotros hacemos otras cosas, por ejemplo: ENTRENAR, mejorando nuestra fuerza, resistencia, movilidad…, en definitiva, mejorar nuestra condición física general de manera EFICIENTE, sin alardes. Ya habrá TIEMPO para complicarse, o no.

Para concretar aún más, llevamos entrenando juntos desde julio del 2017 (sí, ya sé que no se deben mezclar números y letras en un texto así, pero me resulta más claro y de comprensión más rápida hacerlo), desarrollándose una evolución marcada en tres fases bien diferenciadas:

   1. Primeros 7 meses: donde, junto con la inestabilidad del tobillo, se presentaban una serie de lumbalgias recurrentes, inconstantes en un período de dos meses. Y para las que tratamos de mantenernos lo más activo posible, y hacer los ejercicios que el dolor nos permitía. En esa franja de tiempo se resolvieron los lumbagos, así como la inestabilidad y fuerza en los tobillos y pies, con muy buenas sensaciones; hasta el día de hoy que no le ha vuelto a doler. 

   2. Desde los primeros 7 meses hasta los siguientes 6 meses: sobrevino una molestia en la zona del vasto lateral e inserción proximal de la cintilla iliotibial de la pierna izquierda (aunque le molestaba en las dos, pero en mayor grado en el miembro izquierdo). El dolor se desplazaba hacia la zona anterosuperior de la espina iliaca, pasando por la fosa iliaca izquierda, así como en el cuadrante inferior izquierdo, sobre todo cuando pasaba muchas horas conduciendo. También fue apareciendo un dolor difuso en el hombro, así que mi recomendación hacia el fisioterapeuta fue inmediata, haciéndome buen caso de ello y pidiendo cita para consulta a la semana siguiente. De esta manera, una vez la consulta, el fisioterapeuta enseguida me llamó aduciendo la siguiente diagnosis: 
  • Por un lado, habría que descartar una posible trocanteritis / bursitis. 
  • Por otro, “Test dural” positivo: posible estrechamiento (estenosis) del canal medular. 
  • Pierna derecha anatómicamente más corta: confirmada por mensuración de MMII (17 mm más corta que el miembro ipsilateral). 
Por supuesto, acordaron cita con el médico para EMG (Electromiografía), y diagnóstico diferencial por parte del neurólogo.

Así mismo, una serie de ejercicios de movilización neural, y elasticidad dural con movilización de la columna, trabajo específico de glúteo, movilidad de cadera, estabilizadores del hombro, propioceptivos, entre otros, que a la postre formarían parte de nuestra unidad de entrenamiento en el gimnasio. Pero aquí una cuestión: acaso cuando nos movemos, cuando realizamos un movimiento completo en rango articular, no estamos movilizando los nervios? Claro que sí, pero a veces hay que hacer un trabajo analítico, específico; las mejoras son espectaculares!

Después de unos meses de pruebas, y una vez los resultados, negativos todos ellos, es decir, positivos a nivel práctico, la sugerencia médica (neurólogos, traumatólogos, médico de cabecera, etc.), fue continuar la máxima actividad física que pudiese. Él les explicaba a los facultativos que estaba con un entrenador personal en el gimnasio, y todos y cada uno de los doctores le felicitaban por tan buena decisión, y que posiblemente el dolor se resolvería cuando menos se los esperase.

   3. Dicho y hecho, él en ningún momento paró, lo que dice mucho de la resiliencia personal. Teniendo en cuenta el ritmo laboral y que en los primeros meses solo pudimos cumplir un día por semana de entrenamiento juntos, y alguno que hizo por su cuenta, con las instrucciones dadas, en este último período pudimos aumentar a dos, incluso tres días por semana de entrenamiento, y desde octubre del año pasado (2018), hasta la actualidad (febrero, 2019), no hay ni rastro de ese dolor, quizás maladaptativo, e inespecífico, porque aún a día de hoy, con todas las pruebas realizadas, no sabemos qué sucedía realmente, aún con todas las elucubraciones posibles.

Algunos le llaman a todo esto “ejercicio terapéutico” —otros, exercise is medicine, dicen—, yo prefiero llamarlo por su nombre: MOVIMIENTO. Acaso para vivir no hay que moverse? Sí, es inherente a nuestra condición. Pero resulta tautológico adjetivar la vida como terapéutica, no? Acaso el propio movimiento no es inherentemente terapéutico? Es preventivo?

Sinceramente, a mí no me gusta que me digan cómo tengo que moverme. No me gusta que me digan cómo tengo que vivir, ni cómo tengo que morir!

No se puede tratar a una persona como alguien frágil, pues seguirá siendo frágil. No se puede tratar a una persona como ignorante, pues seguirá siendo ignorante; y todos lo somos, aunque no todos ignoramos las mismas cosas. No se puede tratar a una persona como enfermo, pues seguirá siendo enfermo y, precisamente, la enfermedad —lo patológico— no es lo normal, lo normal es vivir! Hay que tratar a las personas como lo que son —seres humanos— , y, especialmente, como lo que pueden llegar a ser, seres humanos en plenas condiciones psico-físicas, autónomas y capaces. Y, bien informado, uno debería ser autosuficiente, pero responsabilizándose de sus decisiones, sin echar balones fuera.

En lo que atañe a la composición corporal, tal y como muestro en la gráfica de seguimiento (imagen 1), bueno, los resultados no son todo lo que nos hubiese gustado como objetivos estéticos, pero son los que son, por el momento, teniendo en cuenta el ritmo laboral y que en estos primeros meses solo pudimos cumplir un día por semana de entrenamiento juntos, y alguno que hizo por su cuenta, con las instrucciones dadas, además de coincidir con las navidades —fechas de excesos por antonomasia—.
Pero como las cosas son desde donde y quien las mire, me gusta mantenerme en perspectiva y aseverar que nuestro objetivo principal está cumplido y seguimos en camino de mejorar:
  • No se ha vuelto a esguinzar. 
  • No le duelen las rodillas. 
  • No le duele la espalda. 
  • No le duele la cadera. 
  • Está ganando fuerza de manera general y específica en todos los segmentos corporales. 
  • Sigue mejorando su condición cardiorrespiratoria. 
  • Ha mejorado su consciencia corporal y, con ello, su higiene postural. 
  • Va mejorando sus hábitos alimenticios, haciendo pequeñas pero valiosas y saludables modificaciones en sus costumbres dietéticas. 
Como podéis intuir, ante el dolor crónico o persistente, el único milagro que obra es valorar la causa o causas, y desde ahí el ejercicio físico bien pautado, dosificando adecuadamente la magnitud de la carga, de forma progresiva, es decir, la intensidad, volumen o duración, frecuencia, densidad, tipo de ejercicios, etc., pues demuestra muy buenos resultados en el aumento del umbral de tolerancia al dolor, y en la disminución de la sensación del mismo. Eso unido a algún medicamento que haya demostrado eficacia; a una alimentación saludable; un buen descanso con sueño reparador; la buena gestión del estrés particular; algún suplemento que pueda ayudar, y, quizás, el milagro sea la perseverancia y constancia. No se puede asegurar nada, pero hay personas que mejoran en meses, otra en años, algunas..., bueno, pero es el único camino.

En este caso (n=1), y en bastantes más, vemos un claro ejemplo, y una oportunidad para intentarlo.

Entrenamos para la vida!
Seguimos trabajando…






viernes, 19 de enero de 2018

“Es hora de centrarse en lo que la persona gana y no solo en lo que pierde, aunque sea grasa”.

Casos de Entrenamiento Personal (mejorar Composición Corporal).

Este caso es muy especial para mi, pues se trata de un amigo de la infancia, y que nos hayamos encontrado después de tantos años, además de poderle ayudar en algo que es mi pasión, resulta de una satisfacción increíble.

He de decir que no soy muy partidario del entrenamiento a distancia, al menos no en las primeras semanas o meses. De hecho, a muy pocas personas entreno de esta manera, solo bajo una serie de exigencias, por ejemplo, que me vaya informando cada dos o tres semanas de sus sensaciones con las cargas de entrenamiento, de la alimentación, de cómo se encuentra, etc. Y así poder darle el feedback pertinente en cada caso. Mucho más exigente soy con personas que realizan algún tipo de deporte a nivel competitivo. Y sinceramente, salvo excepciones, aún no estamos preparados, ni entrenadores ni atletas, para llevar a cabo un trabajo de seguimiento exhaustivo y lo más riguroso posible, pero vamos mejorando, pues se hace camino al andar.

Pero, en esta ocasión, expongo la memoria de un cliente que sí ha cumplido, de manera suficiente, con esas premisas, y con el que he podido hacer un seguimiento de estos últimos meses. Esto no quiero que se pueda interpretar como una crítica hacia todos los demás que no pueden o no han podido cumplir con el guión, pues, que decir tiene que cada persona es ella y sus circunstancias, y no siempre la conciliación familiar y laboral con el deporte, son favorables —no en este ritmo de vida que llevamos—. Pero esto es entrenamiento personal y no otra cosa!

Al realizar un programa de entrenamiento por cuenta propia, aún cuando la persona tiene años de experiencia en ciertos deportes o en los gimnasios, etc., suelen escaparse muchos detalles, muchísimos, que son los que realmente justifican el entrenamiento personal supervisado, válgame la redundancia, a saber:

  • Consciencia. 
  • Respiración. 
  • Motivación. 
  • Conocimientos técnicos. 
  • Experiencia significativa con personas diferentes. 
  • Educación Postural. 
  • Ejecución técnica. 
  • Seguridad. 
  • Justificación. 
  • Criterio profesional. 
  • Etc. 

Aún con todo, no me voy a alargar más en este escrito. Solo dejar que las imágenes hablen por sí solas, a veces valen más que mil palabras…


Seguimos trabajando…

P.S.: el seguimiento de la composición corporal está realizado mediante el protocolo de perfil restringido de la ISAK (Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría).