martes, 31 de diciembre de 2019

Hay que querer y saber mirar…

Mi día a día de trabajo es el día a día de cada una de las personas que ayudo a entrenar. Pero, bueno, no quiero que esto parezca altivo, pues no soy más que un simple entrenador deportivo que, dentro de su complejidad, ayuda a mejorar tanto el rendimiento físico como la calidad de vida por medio del entrenamiento. Y al igual que yo, nadie se puede creer tan importante que la propia persona. Al fin y al cabo es quien tiene la primera y última palabra, tenga o no tenga una buena información; aunque si esta es de calidad y útil, podrá tomar mejores decisiones, indudablemente.

Lo primero que hacemos antes de ponerse a hacer ejercicio es una valoración integral. Cómo sino sabes lo que tiene que hacer esa persona?
Considero que esta es una de las partes más importantes de mi trabajo. Otra de las funciones importantes de mi profesión es diseñar el programa de ejercicio y su conveniente periodización. Y otra, aplicar de facto todos y cada uno de los principios fisiológicos del entrenamiento, y en esto, las ciencias de la actividad física y el deporte somos los que llevamos la batuta, se ponga como se ponga quien se ponga.

Y la adherencia? Aquí se trata de dar motivos para despertar, quizás, la motivación intrínseca, que es la que verdaderamente cuenta. Y esta, nuevamente, se vuelve seria y rigurosa cuando la información que manejamos es de calidad y útil, y así se pueda trazar un plan de acción.

Por otro lado, cada persona que entrenamos tiene sus condicionantes, sus inquietudes, sus creencias y sus objetivos. Ya en la valoración inicial salen cosas, pero todavía no hay la suficiente confianza para ir mas allá. No obstante, a veces, durante los entrenamientos, traspasamos la línea de lo personal y nos contamos pensamientos, situaciones personales, intimidades...; son las relaciones humanas, el trato entre iguales. Y aprendo, vaya si aprendo. Aprendo a verme reflejado, pero también a ser consciente de que somos diferentes, aunque seamos, por supuesto, iguales, sin serlo. Todos tenemos algunos problemas o situaciones de vida, temporales o no, y creencias que nos generan ciertas barreras; muros que intentamos derribar, a veces no con las mejores herramientas.
Esas limitaciones no nos dejan avanzar, aunque la vida se trate de eso: de aguantar los golpes sin dejar de avanzar.

Quien lo ve desde afuera piensa que solo soy alguien que acompaña y vigila. Alguien que está cobrando por motivar a los más perezosos que les cuesta ir al gimnasio…; a veces, incluso, con conversaciones intrascendentes para rellenar ciertos silencios que pudieran parecer incómodos; por ejemplo, en los descansos entre series y ejercicios. Veo las pausas entre series como muy necesarias, especialmente para personas muy nerviosas o ansiosas, sin meterme en aspectos fisiológicos de los beneficios de las mismas, claro. Por supuesto que algunas personas necesitan que las aviven, pero muchas otras necesitan todo lo contrario, necesitan bajar las revoluciones. Esto no va reñido con entrenar a cierta intensidad, con hacer los ejercicios bien, con buena técnica, con ganas…
Quien piense que un entrenador personal es alguien que te motiva, es que no tiene ni idea!

En el gimnasio tengo a personas con migrañas, con fibromialgia, con colitis, con artritis, con síndrome metabólico, con hernias y procesos dolorosos…, con alteraciones del suelo pélvico, etc.; y también con problemas personales, familiares, de pareja, etc. Personas que por fuera parecen pero por dentro, ay por dentro! Hay que querer y saber mirar…
Pero no trato sus problemas, no las trato a ellas, para eso están otros profesionales debidamente formados, pero sí trato con ellas, que es bastante diferente. Ellas simplemente quieren ser personas normales haciendo cosas normales, pero no, realmente no; son personas extraordinarias haciendo cosas extraordinarias.
Quien siga pensando que no tienen fuerza de voluntad y que por eso necesitan a un entrenador personal, no tienen ni idea. Lo que hay es que ponerse en sus zapatos, haber andado su mismo camino y escuchar con los ojos bien abiertos…

Mis deseos para estas navidades? Pues en este contexto al que me refiero, que todo el mundo se mueva más y mejor, que gasten menos en médicos y medicamentos y más en salud, que piensen menos en tratar la enfermedad y más en mejorar su rendimiento físico. Y que juzguemos menos y queramos más…

Entrenamos para la vida!

Factores del estilo de vida asociados con el dolor crónico

“El dolor crónico tiene un tremendo impacto personal y socioeconómico y sigue siendo difícil de tratar. Por lo tanto, parece importante proporcionar una actualización sobre la comprensión actual con respecto a los factores de estilo de vida en personas con dolor crónico a lo largo de la vida, y explicar que los médicos deben abordar varios factores de estilo de vida concomitantemente en una intervención de estilo de vida multimodal adaptada individualmente para personas con dolor crónico.
Factores de estilo de vida como la actividad física, el comportamiento sedentario, el estrés, el sueño deficiente, la dieta poco saludable y el tabaquismo se asocian con la severidad y el mantenimiento del dolor crónico. Esto se aplica a todas las categorías de edad, es decir, dolor crónico a lo largo de la vida. Sin embargo, las opciones de tratamiento actuales a menudo no abordan, o solo en parte, los muchos factores del estilo de vida asociados con el dolor crónico, o intentan abordarlos en un formato estándar en lugar de proporcionar una intervención de estilo de vida multimodal personalizada.

En conclusión, se propone que los enfoques de tratamiento para las personas que tienen dolor crónico deben abordar todos los factores de estilo de vida relevantes de manera concomitante en una intervención multimodal personalizada. En última instancia, esto debería conducir a un mayor impacto clínico con mayores tamaños de efecto y, posteriormente, disminuir la carga psicológica y socioeconómica del dolor crónico en el mundo occidental”.
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Jo Nijs, et al. PM&R (Physical Medicine and Rehabilitation). 2019. Lifestyle and Chronic Pain Across the Lifespan: An Inconvenient Truth? https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31437355

domingo, 1 de diciembre de 2019

Educación y Ejercicio Físico para el abordaje del Dolor Crónico

"Más del 20% de la población de los países occidentales presenta dolor crónico musculoesquelético (DCME) y la prevalencia está en aumento, ocasionando sufrimiento, discapacidad, pérdida de calidad de vida y un elevado gasto sanitario. La neurociencia ha evidenciado que la perpetuación del DCME se debe a alteraciones en los mecanismos centrales de procesamiento de estímulos nocivos y a disfunciones de mecanismos endógenos inhibitorios del dolor. Los tratamientos utilizados en DCME obtienen pobres resultados. La combinación de END (Educación en Neurociencia del Dolor) y EF (Ejercicio Físico) aplicados desde la Fisioterapia están siendo muy eficaces en otros países. Este tipo de intervenciones aún no se han implantado y evaluado en nuestro sistema sanitario.
La END es una técnica de tratamiento efectiva que fomenta el empoderamiento del paciente y carece de efectos secundarios. El EF dirigido y dosificado es una excelente herramienta terapéutica que permite activar mecanismos endógenos de control del dolor. La mayoría de los ensayos clínicos realizados hasta la fecha han confirmado que la combinación de ambas intervenciones son eficaces en pacientes con dolor persistente, consiguiendo mejorar los niveles de kinesiofobia, castastrofismo y dolor. Nuestro estudio presenta una disminución de estas variables mayor de la esperada. Este ensayo es uno de los primeros que se realiza en Atención Primaria, en el que a diferencia de otros estudios la intervención educativa y el EF se ha hecho de forma grupal y con componentes lúdicos. Esta forma de trabajo ha favorecido la interacción social, la creación de nuevos vínculos afectivos. Sería conveniente poder medir estos aspectos para valorar su posible contribución a la mejoría clínica experimentada por el grupo de intervención.

Hay que destacar que a los 6 meses, se mantiene la mejoría lograda en la valoración post‐intervención. En cuanto a los resultados obtenidos, y comparando los grupos, hay que señalar que el tratamiento frente al que se ha comparado la intervención de END y EF es el tratamiento fisioterápico habitual que se realiza en los Centros de Atención Primaria de Castilla y León, que está sustentado por los protocolos de Fisioterapia en Atención Primaria vigentes en el momento de realización del estudio. Es necesario señalar que esos protocolos no están basados en las recomendaciones de mayor grado vigentes en el momento actual, por lo que precisan una actualización que afortunadamente se producirá este año. Aun así, el tamaño del efecto logrado con el grupo experimental ha sido mayor del esperado.

Nuestros resultados confirman las recomendaciones más recientes aparecidas en Guías de Práctica Clínica y revistas de impacto, situando a las medidas basadas en educación y ejercicio como primera escalón terapéutica para el abordaje del DCME. Como conclusión, l
a END y el EF se consolidan como primera línea de tratamiento en el abordaje del DCME. La intervención propuesta es sencilla y reproducible. Requiere pocos recursos, genera buenos resultados y no presenta efectos secundarios".

Entrenamos para la vida!
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Referencia:

Galán‐Martín MA, y col. 
Scientific Medical Data, 2018. Educación en neurociencia del dolor y programa de ejercicio físico en pacientes con dolor crónico de espalda. Ensayo clínico aleatorizado. https://www.scientificbigdata.com/article.php?1yXbAerxyQBt3w1IfTH7UdviS16vJK8rGYWLP+tT1H0=

Problemas de Espalda? Hay Solución!

Llevo unos cuantos años entrenando a personas con dolencias de espalda, entre otras alteraciones, y con resultados muy satisfactorios, a las pruebas me remito y los protagonistas están ahí para dar Fe de ello.
Personalmente, la supervisión y control del ejercicio en personas con algún tipo de alteración, sabiendo que el que más y el que menos hacemos deporte o trabajamos, y nos duele algo, y en algún momento nos podemos lesionar, tanto por uso como por desuso, es donde centro casi todos mis esfuerzos de formación y estudio. Aquí es donde me siento más seguro pero también donde más incertidumbres tengo: en la readaptación de lesiones.

Evidentemente, cada caso es particular y el dolor de espalda —en las zonas de la espalda— no es homogéneo. Pero esta semana me quedé atónito cuando un señor de unos 50 años, panadero, árbitro de fútbol; con dos hernias lumbares y una protusión cervical, cansado de ir de fisio en fisio, de osteópatas, de quiroprácticos; de haber pedido tres opiniones médicas de neurocirujanos ya que tiene un principio de claudicación neurogénica y tomaba medicamentos cada dos por tres, e infiltraciones de corticoides para los episodios agudos de ciáticas, he conseguido —ha conseguido—, en tan solo 6 entrenamientos (3 semanas) más unas tareas (ejercicios analíticos) para casa, que haya recuperado la sensibilidad en el miembro inferior, que no le duela la espalda lumbar, salvo los que persisten cuando se levanta por las mañanas, y que vuelva a arbitrar después de estar desde abril sin hacerlo.

Por una parte hay que darle las gracias al último neurocirujano al que fue, pues éste le recomendó que fuese al gimnasio a entrenar la musculatura pero que lo hiciese con un entrenador personal. Y aquí estamos!
Él está muy contento e ilusionado y dice que es lo mejor que hizo desde hace tiempo. Esto hace que haya recuperado la confianza y perdido el miedo al movimiento. Yo le digo que aún es pronto para lanzar campanas al vuelo y que hay que seguir por este camino: progresando poco a poco.

Qué hicimos? Respirar, estirar, relajar, control motor: movimientos lentos y controlados; estímulos concretos de toda la musculatura implicada y antagonista, buscando la coordinación selectiva, pero también trabajamos de manera global.

Por supuesto que hay ejercicios mejores que otros, por mucho que parezca que cualquier actividad es mejor que ninguna, esto es una idea mediocre que no se corresponde con la realidad, pero no hay métodos, ni tan siquiera protocolos. Pero, sinceramente, no me parece lo más relevante, porque, qué hace que un programa funcione y otro no? Y lo que es aún más complejo: qué hace que el mismo programa funcione en una persona y en otra no? La dosis, la escucha activa, la empatía, la asertividad, las modificaciones pertinentes, los focos atencionales, la concentración, la consciencia plena o quizás la distracción, la constancia, el umbral de tolerancia, la actitud, la reeducación, la información veraz, rigurosa y actualizada; tratar a la persona por lo que puede llegar a ser, insistir hasta la saciedad, que ganen autoconfianza. Todo ello, claro! Pero, y las creencias?, qué pensamos de las creencias? Y el cerebro?, qué sabemos sobre nosotros mismos?

Es muy importante, es clave —critica— la pedagogía del profesional ante personas con dolor crónico; el vocabulario y expresiones usadas. Del mismo modo, como antes mencionaba, hay que estar presente: saber escuchar tu cuerpo pero sin altavoces.
El dolor —el cerebro— nos protege pero a veces es disfuncional y maladaptativo, y para reducir el dolor tenemos que reducir evidencia creíble de peligro y aumentar la evidencia creíble de seguridad. Influyen sutilmente las expectativas, las experiencias anteriores, la cultura social establecida, las relaciones personales y el entorno. Por esta razón, y por muchas otras, no tiene sentido prescribir medicamentos para todos, y mucho menos automedicarse, pues no solventa el problema de fondo. Además, el movimiento —en forma de ejercicio neuro-psico-físico individualizado y óptimamente dosificado— tiene un efecto analgésico potentísimo, debido a principios de mecanotransducción y procesos corticales y metabólicos interdependientes. Pero insisto, hay que atender al ratio dosis/respuesta. Aquí está una de las principales claves, si de eficacia hablamos: acercarse a conocer la dosis óptima de actividad y ejercicio físico. Individualizar!

Si queremos resultados diferentes no esperemos conseguirlos haciendo lo mismo de siempre...

Entrenamos para la vida!

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Referencias:

- Steffens D, et al. JAMA Intern Med. 2016. Prevention of Low Back Pain: A Systematic Review and Meta-analysis. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/26752509/

- Saragiotto BT, et al. Spine (Phila Pa 1976). 2016. Motor Control Exercise for Nonspecific Low Back Pain: A Cochrane Review. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/27128390/

- Rabey M, et al. Pain. 2015. Somatosensory nociceptive characteristics differentiate subgroups in people with chronic low back pain: a cluster analysis. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/26020225/

- Barbara S. Webster, et al. Spine (Phila Pa 1976). 2014. The Cascade of Medical Services and Associated Longitudinal Costs Due to Nonadherent Magnetic Resonance Imaging for Low Back Pain. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4105318/

Para el Dolor Crónico: Programa Individualizado de Entrenamiento

Aunque pueda haber diferentes programas para tratar un mismo problema, si podemos demostrar que un programa es mejor que otro para tratar, por ejemplo, el dolor de espalda lumbar, huelga ofrecer esa posibilidad a la sociedad. La terapia cognitiva funcional, esto es, un programa individualizado de entrenamiento que incluya una anamnesis detallada con preguntas clave y una escucha activa en una conversación fluida y pertinente para conocer la historia personal e intransferible del ser humano que tenemos delante, y una valoración funcional de inicio que nos permita determinar qué movimientos podemos implementar en la primera fase del programa de ejercicio progresivo, ha demostrado ser superior que las clases grupales; las cuales, por otro lado, también pueden ser favorables si se saben gestionar. Indudablemente, el programa de entrenamiento ha de cumplir ciertas premisas de seguridad y eficacia, y la persona estar receptiva a las indicaciones del fisioterapeuta y del entrenador, y a cumplir un mínimo de regularidad y adherencia.

El primer paso quizás sea la educación en el dolor, o mejor dicho, en el no dolor. Es decir, romper el vínculo entre dolor y daño, pues lo primero no siempre significa lo segundo, al menos no cuando hablamos de dolor crónico persistente. Es bien cierto que el dolor nos protege, es una respuesta de supervivencia, pero a veces nos juega malas pasadas y nos paraliza. Este es un fuerte motivador para el aprendizaje, bueno y malo, y la respuesta a la aparición repetida del mismo evento doloroso aumenta cuando los riesgos de daño son altos (sensibilización) y disminuye en ausencia de tales riesgos (habituación). Por eso hay que romper con ese vínculo de dolor-evitación; hay que buscar la mejora sostenible. Se han desarrollado tratamientos conductuales basados ​​en la exposición gradual que comparten el objetivo de facilitar o restaurar la búsqueda de objetivos de vida valorados individualmente ante el dolor persistente. Aunque estos han demostrado ser efectivos, todavía hay espacio para mejoras adicionales, lo que puede requerir un cambio de paradigma hacia enfoques más personalizados.

Tanto fisioterapeutas como entrenadores personales, cada uno en su parcela correspondiente y, a poder ser, coordinando y solapando las intervenciones, hemos de ser facilitadores de un contexto de seguridad con respecto al movimiento y ayudar a la persona que tenemos delante a cambiar las creencias limitantes, informando y derribando esas barreras. Pues “el mayor enemigo de las personas con dolor crónico son sus propias creencias acerca del dolor”. Es muy importante —es clave— la pedagogía del profesional ante personas con dolor crónico. Como profesionales del ejercicio físico y la salud, debemos trabajar la actitud, debemos cuidar nuestro vocabulario y nuestro lenguaje no verbal. Debemos entrenar la escucha activa, la empatía, y también la asertividad; observar patrones de movimiento defectuosos y trabajar en pro de la calidad de los movimientos. Debemos ayudar a que la persona reduzca sus miedos, la evidencia creíble de peligro, y que gane en confianza, aumentando la evidencia creíble de seguridad.

En mi opinión y experiencia, y en base a los artículos compartidos (1, 2), hay que desprenderse de los contextos de dolor, es decir, ciertas clases grupales donde todo gira entorno a hacer movimientos suaves, a hablar constantemente sobre el dolor, de medicamentos para el dolor, de terapias para el dolor, etc. Estes no son un buen escenario si lo que quieres —y necesitas— es cambiar tus creencias y conductas, y mejorar tu rendimiento físico. Sí, rendimiento físico: mejorar la fuerza y resistencia muscular, el fitness cardiorrespiratorio, la confianza, la autoestima…

Mediante el entrenamiento personal, y como profesionales del ejercicio físico y la salud que queremos ayudar a que las personas con algún tipo de lesión o dolor crónico vayan construyendo un tipo de resiliencia tanto física como psicológica en su personalidad, para recuperarse con garantías de las disfunciones o alteraciones presentadas, es preciso comunicar adecuadamente para no caer en la sobrestimación que puede darse acerca de los ejercicios suaves y la retroalimentación negativa que pudieran recibir, quizás perpetuando con ello su lesión y dolor asociado.

Un buen entrenador sabe cómo hacer que una persona —cualquier persona— sea cada vez más fuerte, mientras mantiene las lesiones a raya.

Entrenamos para la vida!
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Referencias:

(1) O’Keeffe M, et a. Br J Sports Med. 2019 Oct 19. pii: bjsports-2019-100780. Cognitive functional therapy compared with a group-based exercise and education intervention for chronic low back pain: a multicentre randomised controlled trial (RCT). https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31630089

(2) Johannes W Vlaeyen and Geert Crombez. Annu Rev Clin Psychol. 2019. Behavioral Conceptualization and Treatment of Chronic Pain. https://www.researchgate.net/publication/336702762_Behavioral_Conceptualization_and_Treatment_of_Chronic_Pain

Programa Integral de Tratamiento para el Dolor de Espalda

El dolor de espalda crónico inespecífico es un problema común dentro de la población y se caracteriza por un alto impacto social, económico y personal. A pesar de la presencia bien documentada de anomalías en el procesamiento nociceptivo central en este tipo de pacientes, la implementación de este conocimiento en la práctica clínica es casi inexistente.
Este documento proporciona el protocolo de tratamiento utilizado en un gran ensayo controlado aleatorio que tuvo como objetivo evaluar la eficacia de un enfoque moderno de neurociencia en comparación con la fisioterapia basada en la evidencia de atención habitual. Este programa integral de tratamiento de la neurociencia del dolor combina la educación de la neurociencia del dolor y la terapia de ejercicios que pretenda normalizar las alteraciones centrales abordando las disfunciones del sistema nervioso central, los factores psicológicos, así como las disfunciones periféricas, en un marco más amplio orientado biopsicosocialmente (Malfliet A, et al. Braz J Phys Ther. 2017. Applying contemporary neuroscience in exercise interventions for chronic spinal pain: treatment protocol. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5628368/).

Qué protocolo siguen en este estudio?
   1. Educación en Neurociencia del Dolor (END).

   2. Ejercicio Físico dividido en dos fases:
  • Fase a: Entrenamiento con ejercicios de control motor.
  • Fase b: Entrenamiento con ejercicios dinámicos y funcionales.
Los tratamientos efectivos para el dolor espinal crónico son esenciales para reducir los altos costos personales y socioeconómicos relacionados. La educación en neurociencia del dolor combinada con entrenamiento de control motor dirigido a la cognición parece ser más efectiva que la fisioterapia de mejor evidencia actual para reducir el dolor, reduciendo los síntomas de sensibilización central y discapacidad, mejorando la funcionalidad mental y física, así como las cogniciones del dolor en individuos con dolor espinal crónico (Malfliet A, et al. JAMA Neurol. 2018. Effect of Pain Neuroscience Education Combined With Cognition-Targeted Motor Control Training on Chronic Spinal Pain: A Randomized Clinical Trial. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/29710099/).

Entrenamos para la vida!

jueves, 26 de septiembre de 2019

La carga de entrenamiento: más allá de lo específico

El mundo del fútbol profesional, y de casi todos los deportes, ha estado sufriendo una evolución tecnológica en los últimos años. Ello se está materializado en un mejor control de la principal variable del rendimiento deportivo: LA CARGA (1, 2). Si entendemos la carga no solo como el nivel de trabajo realizado por un organismo y su respuesta individual (carga interna), sino, y, sobre todo, como el “conjunto de estresores fisiológicos, psicológicos y mecánicos (carga externa), con estímulos que se aplican a un sistema biológico humano durante períodos de tiempo variables (segundos, minutos, horas a días, semanas, meses y años) y con una magnitud variable (es decir, duración, frecuencia e intensidad)”, tendremos el andamiaje puesto para empezar a trabajar y acercarnos a la optimización del rendimiento deportivo.

El estudio (3) y control (4, 5) de la carga de entrenamiento es un aspecto clave en la mejora del rendimiento y la preparación de los deportistas. Hay muchas formas de acercarse a medir y controlar la carga de entrenamiento: junto con el ojo entrenado del preparador físico, la percepción subjetiva de esfuerzo (RPE), la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y gasto cardiaco, la medición de lactado e hidrogeniones en sangre, etc., nos encontramos con la medición instantánea de encoders lineales y rotatorios, aplicaciones, teléfonos, relojes inteligentes y wearables varios, hasta llegar a sistemas radar, láser y GPS, entre otros. El monitoreo regular de los atletas es fundamental para garantizar cargas de entrenamiento externas e internas apropiadas para maximizar el rendimiento y minimizar el riesgo de enfermedad. De esta forma se pudiera hacer un seguimiento del deportista y adaptar el entrenamiento de manera lo más individualizada posible.
Con todos estos adelantos tecnológicos, podemos medir parámetros tan importantes como la velocidad durante las aceleraciones, los esprints, desaceleraciones, velocidad media, kilómetros o distancia total recorrida, máxima velocidad de carrera (HSR) y metros por minuto judado, velocidad aeróbica máxima (VAM), número de impactos, tensión fisiológica que sufre el deportista, carga que sufre el sistema músculo-esquelético, etc. Esta clase de parámetros reflejan demandas de carácter metabólico y también neuromuscular que tienen como finalidad acercar el conocimiento del atleta al entrenador –y su staff— y de ahí mejorar la interacción entre ambos con el fin de lograr los objetivos deportivos propuestos.

Aunque la etiología de las lesiones en los deportes es multifactorial dentro del modelo de sistemas complejos, involucrando factores de riesgo extrínsecos e intrínsecos, han surgido pruebas de que el manejo de la carga es un factor de riesgo importante para las lesiones. El respeto insuficiente del equilibrio entre la carga y la recuperación puede provocar fatiga prolongada y respuestas anormales al entrenamiento (mala adaptación), y un mayor riesgo de lesiones y enfermedades. El desequilibrio entre la carga externa y la capacidad del tejido juega un papel causal significativo en la lesión.

Ahora bien, todo esto es muy bonito sobre el papel, pero un concepto clave a tener en cuenta para los responsables del manejo de la carga es que las malas adaptaciones se desencadenan no solo por el mal manejo de las cargas de entrenamiento y competición, sino también por la interacción con estresores psicológicos no deportivos, como el estrés negativo de eventos de la vida y las perturbaciones diarias. Así mismo, la variación inter e intraindividual (p. Ej., Edad, sexo, deporte, estado físico, fatiga, salud, factores psicológicos, metabólicos, hormonales y genéticos) complican en gran medida el manejo de la carga en los atletas. No puede haber un programa de entrenamiento 'talla única para todos'.

Las cargas deportivas y no deportivas imponen estrés a los atletas, cambiando su bienestar físico y psicológico a lo largo de un continuo que progresa desde la homeostasis a través de las etapas de fatiga aguda, sobrecarga funcional y no funcional, síndrome de sobreentrenamiento, daño subclínico en el tejido, síntomas, lesiones o enfermedades con pérdida de tiempo y viéndose obligado a parar. Sin embargo, con una recuperación adecuada después de una carga, el proceso se revierte, la remodelación de los tejidos y la homeostasis se restauran, a un mayor nivel de condición física —alostasis—. El principio fundamental en la teoría del entrenamiento es utilizar este proceso de adaptación biológica para aumentar el estado físico y, posteriormente, mejorar el rendimiento.

Las altas cargas pueden tener influencias positivas o negativas en el riesgo de enfermedad en los atletas. Las altas cargas absolutas de entrenamiento están asociadas con un mayor riesgo de enfermedad en atletas recreativos y subelite (curva en forma de J). Existe alguna evidencia de que este puede no ser el caso en atletas de élite de alto nivel (curva en forma de S). El aumento de las cargas externas (volumen e intensidad del entrenamiento) e interno se asocian con un mayor riesgo de enfermedad, y los atletas responden significativamente mejor a aumentos relativamente pequeños (y disminuciones), en lugar de grandes fluctuaciones en la carga. Hay evidencia de algunos deportes de que si se aplica la carga de manera moderada y progresiva, y se evitan los aumentos rápidos de la carga, en relación con lo que el atleta está preparado, las cargas altas y el entrenamiento físico intenso pueden ofrecer un efecto protector contra las lesiones. La carga siempre debe prescribirse de forma individual y flexible, ya que existe una gran variación inter e intraindividual en el marco temporal de respuesta y adaptación a la carga, y por lo tanto la susceptibilidad a las lesiones. El monitoreo regular de los atletas es fundamental para garantizar niveles óptimos de cargas externas e internas y, por lo tanto, para maximizar el rendimiento y minimizar el riesgo de lesiones.

Por otro lado, sabemos que el mayor limitante del rendimiento físico es la lesión, pero también sabemos que el riesgo lesional cero no existe. Y cuando esta se produce, se deberá adaptar y progresar la carga e individualizar la intervención, pero profundizar en esto no es el objetivo de este texto. Lo que sí es el objetivo, es hablar de las herramientas disponibles para reducir el riesgo de lesión y seguir mejorando el rendimiento deportivo.
Los factores (6) responsables de causar lesiones se agrupan en intrínsecos y extrínsecos. Y los jugadores profesionales de fútbol tienen un riesgo sustancial de sufrir lesiones (7), especialmente durante los partidos.

Tal y como se evidencia en el fantástico estudio de Fort y Romero (8), actualmente sabemos que los factores de riesgo neuromuscular son modificables mediante el entrenamiento. Para poder conseguir este objetivo es muy importante tener la capacidad de diseñar tareas adecuadas en cada caso, analizando su ejecución con los deportistas y dando las indicaciones adecuadas en cada momento. Podemos considerar esta premisa como la base para poder conseguir adaptaciones positivas con la intención de mejorar el control neuromuscular.

No obstante, Tim Gabbett (9, 10) y su grupo de trabajo sostienen que “no es la carga en sí lo que produce la lesión, sino la carga para la que no se está preparado”. Por ello se están utilizando enfoques preventivos (11) prometedores que revisan las estrategias de implementación de programas de entrenamiento y la gestión de las cargas de trabajo individuales. La evidencia es consistente en demostrar que “tanto las lesiones agudas como las lesiones por uso excesivo podrían reducirse mediante programas (12) de acondicionamiento físico. Concretamente, el ENTRENAMIENTO DE FUERZA redujo las lesiones deportivas a menos de 1/3 y las lesiones por uso excesivo podrían reducirse a la mitad”.

A todo esto, es importante añadir que la carga global de trabajo o de estrés de un organismo, y variables de entrenamiento más específicas como el carácter de esfuerzo y la velocidad de ejecución, entre otras, marcarán otras diferencias críticas para el rendimiento deportivo. No es lo mismo realizar ciertas tareas a velocidad lenta, que rápida, que explosiva. Porque, aunque puedan tener adaptaciones similares para mejorar la masa muscular y la fuerza máxima, y más conveniencia de velocidades bajas en ciertas fases de rehabilitación, el rendimiento deportivo, digamos funcional, la potencia y la fuerza explosiva son características inherentes a cualquier gesto deportivo que se haga a máxima velocidad, y con tiempos de reacción mínimos. Además, la complejidad deportiva, tanto en deportes individuales como de equipo, pero mucho más en estos últimos, va marcada por la incertidumbre y los niveles de entropía (13). Las acciones no se dan en un entorno controlado como puede ser una sala de musculación, donde se ejecute una sentadilla, incluso una cargada de halterofilia, con un peso dado y a una velocidad determinada, pudiendo medirla con un encoder lineal. En el fútbol, por ejemplo, el mero hecho de introducir el balón ya implica demandas variables, ya sea a la hora de recibir, conducir, pasar, golpear o lanzar el balón. Comprender el proceso no lineal inherente a la manipulación de variables de entrenamiento puede ayudar a mejorar la efectividad del entrenamiento físico y, en última instancia, a comprender mejor y maximizar el rendimiento deportivo.

Para concluir, quisiera resaltar dos puntos muy importantes: por un lado el papel psicológico que el entrenador desempeña en la configuración de la mentalidad de los jugadores en particular y del equipo, en general (14) al motivar la actitud de los deportistas, y por otro, el amplio espectro de posibilidades de las que dispone el profesional del entrenamiento y la readaptación, donde la toma de decisiones (15) con base en la comprensión teórica del atleta (el 'quién'), los principios del entrenamiento de fuerza y acondicionamiento físico y las demandas deportivas (el 'qué') y las teorías de aprendizaje y el comportamiento (el 'cómo'), pueden mejorar la práctica deportiva, siempre desde la visión de un entrenamiento funcional orientado al deporte.

Sin salud no puede haber rendimiento!
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Referencias:

(1) Torbjørn Soligard, et al. 2016. How much is too much? (Part 1) International Olympic Committee consensus statement on load in sport and risk of injury. https://bjsm.bmj.com/content/50/17/1030

(2) Martin Schwellnus, et al. Br J Sports Med. 2016. How much is too much? (Part 2) International Olympic Committee consensus statement on load in sport and risk of illness. https://bjsm.bmj.com/content/50/17/1043

(3) Windt J, et al. BMJ Open. 2018. Getting the most out of intensive longitudinal data: a methodological review of workload–injury studies. https://bmjopen.bmj.com/content/8/10/e022626

(4) Carl Foster, Jose A. Rodriguez-Marroyo, and Jos J. de Koning. Int J Sports Physiol Performance (IJSPP). 2017. Monitoring Training Loads: The Past, the Present, and the Future. https://journals.humankinetics.com/doi/pdf/10.1123/IJSPP.2016-0388

(5) Gabbett TJ, et al. Br J Sports Med. 2017. The athlete monitoring cycle: a practical guide to interpreting and applying training monitoring data. http://bjsm.bmj.com/content/early/2017/06/22/bjsports-2016-097298

(6) Llana Belloch, S.; Pérez Soriano, P. y Lledó Figueres, E. (2010). La epidemiología del fútbol: una revisión sistemática. RIMCAFD vol. 10 (37) pp. 22-40. http://cdeporte.rediris.es/revista/revista37/artfutbol130.htm 

(7) Alejandro López-Valenciano, et al. Br J Sports Med. 2019. Epidemiology of injuries in professional football: a systematic review and meta-analysis. https://bjsm.bmj.com/content/early/2019/06/06/bjsports-2018-099577

(8) Azahara Fort Vanmeerhaeghe, Daniel Romero Rodríguez. Apunts: Medicina de lésports. 2013. Análisis de los factores de riesgo neuromusculares de las lesiones deportivas. https://www.apunts.org/en-analisis-los-factores-riesgo-neuromusculares-articulo-X0213371713445417

(9) Tim J. Gabbett. British Journal Sports Medicine, 2018. Debunking the myths about training load, injury and performance: empirical evidence, hot topics and recommendations for practitioners. https://bjsm.bmj.com/content/early/2018/10/26/bjsports-2018-099784

(10) Tim J. Gabbett, et al. Br J Sport Med. 2018. In pursuit of the ‘Unbreakable’ Athlete: what is the role of moderating factors and circular causation? https://bjsm.bmj.com/content/early/2018/11/13/bjsports-2018-099995

(11) Christian Klein, Thomas Henke and Petra Platen. German Journal of Exercise and Sport Research. 2018. Injuries in football (soccer)—a systematic review of epidemiology and aetiological aspects. https://link.springer.com/article/10.1007/s12662-018-0530-3 

(12) Jeppe Bo Lauersen, et al. Br J Sports Med. 2014. The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. https://bjsm.bmj.com/content/48/11/871.info 

(13) Moras G, et al. J Sci Med Sport. 2018. Entropy measures detect increased movement variability in resistance training when elite rugby players use the ball. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/29804653/

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